En el cerco del desamor te encontré y te hallé con desazón
ahí se descubrió de nuevo en ti la feroz impiedad que a tu
alma tocó, gestando la cruel realidad de perder tu amor.
Y, yo, difusa sorprendida te atraigo entre mis brazos,
quisiera que ella se borrase, para impedir la pena que te cae,
mas no sé cómo hacer, sólo apago tu sentir con un beso.
Mientras tú vigoroso acudes cubriendo mi desvelo,
yo poso la cabeza en tu hombro, y lloro,
¡tú ríes, yo lloro!, tú lloras, yo sonrió.
¡Y digo! ¡Quédate junto a mí y sabrás que en lo recóndito
aún podemos amar! Ven percibe mi corazón, vez como vibra,
dame tus manos, te contaré mis inquietudes, mis desvelos.
Toma, palpa mis manos frías y dame las tuyas trémulas,
aplaca esta sandez de quererla,
has que se desate en los dos el amor,
abrázame ven deseo tu compañía,
tú puedes entregarme la paz.
Ariam Diesel del libro "Antología y Poemas Llevados a la Sensibilidad del Espíritu".
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