domingo, febrero 20, 2011

Niño Amarillo

Los de delantal blanco
¿qué cosas dicen?
Que has de morir,
cuando duerma el sol.

Mi voz protesta
que tú eres el sol,
diminuta silueta amarilla
que recorres la ruta del calvario.

Desespera mi dolor
colmado de ciencia y compasión.
Y te cobijo bajo el cielo agrietado
con la juventud de mis brazos.

No mires el caudal
que inunda mi mirada.
Sólo recibe mi beso,
niño adorado.

No quedan lágrimas
sólo delirio y pena.
Algo me dice
que sigues a mi lado.

Es oro mi mano
como tu beso bilioso.
Tu suspiro atraviesa mi alma,
niño amado.

Stanley Barahona del libro "En La Penumbra".

Canto a Las Piedras

Desoladas y frías
nadie entiende sus lazos,
son testigos de vidas,
de las espaldas que han velado,
en este oleaje anciano.

Años han transcurridos
el sol las ha contemplado.
Sólo la luna viajera
sus oídos acerca
para escuchar sus llantos.

Sus amores se han marchado
con el mar y el viento.
Los hombres cansados y las mujeres tristes,
dejaron sus huesos desolados
bajo sus cimientos.

Parece que todos sus esfuerzos
son como campo trizado.
El destino que las sustenta
nos cubre con su manto helado
desde el inicio de los tiempos.

La alquimia reclama
tu soplo eterno.
El semblante de tu historia
lo moldean las estaciones
bajo el cinturón de la creación.

Ay, Señor
si yo pudiera comprender
el testimonio de las piedras,
sus dolores no serían ajenos
a los latidos de mi alma.

Stanley Barahona del libro "En la Penumbra".

No Hace Falta

No hace falta, vida mía,
que calles,
tu voz me sabe a mediodía
y a olor a viajes.
Alguna vez lo dijiste
en rabia y en llanto,
mi dócil sueño tuyo
se rompe en quebranto.

Nada importa
si me entierras mañana,
ni los temblores de este mundo
remecerán mi alma sepultada.
No te pediría que volvieras,
tus pies se han quedado
sin mis manos y sin mi tierra.

No hace falta, vida mía,
te seguiré amando
en el sueño de mis sábanas
y en la voz de tus zapatos.

Stanley Barahona del libro "En la Penumbra".


sábado, febrero 19, 2011

Poema "Padre"

Mil veces he caído ante el sol y la luna.
Sueño que deliro como gotas de un eco.
Se rompe la vida en un roce quieto
y tu mano en mi cuerpo...
será como ninguna.