sábado, julio 08, 2017

Despedida

¡Nunca me digas adiós te lo pido, querido,
adiós es una palabra muy triste, ¿no crees?
si dos corazones se aman como nosotros
no deben estar prohibidos.

Borremos este adiós un segundo amado,
arranca la idea letal de tu mente, ¡te lo pido!,
finge si es posible un amor rescatable,
torna de nuevo a mí, hoy deseo tu beso tranquilo.

Sólo así volcaras un instante tu sensible pasión creyente,
las despedidas de amores laceran y espantan,
tratemos de atesorar lo vivido, ¡ya basta de taras fallidas!
tú sabes que tu estancia nos da alegrías.

Tranquilízame por ahora y cuando te marches te ruego
depón tu actitud en solaz déjame, sólo cuando el sueño en mí caiga,
y mis fatigados ojos se cieguen, sé que ese adiós
vendrá de raíz, allí la morriña agonizará,
será en el último suspiro, sólo así reposaré
tranquila y en paz mi querido.

Ariam Diesel del libro "Antología y Poemas llevados a la Sensibilidad del Espíritu".

Calma tu Pesar

En el cerco del desamor te encontré y te hallé con desazón
ahí se descubrió de nuevo en ti la feroz impiedad que a tu
alma tocó, gestando la cruel realidad de perder tu amor.

Y, yo, difusa sorprendida te atraigo entre mis brazos,
quisiera que ella se borrase, para impedir la pena que te cae,
mas no sé cómo hacer, sólo apago tu sentir con un beso.

Mientras tú vigoroso acudes cubriendo mi desvelo,
yo poso la cabeza en tu hombro, y lloro,
¡tú ríes, yo lloro!, tú lloras, yo sonrió.

¡Y digo! ¡Quédate junto a mí y sabrás que en lo recóndito
aún podemos amar! Ven percibe mi corazón, vez como vibra,
dame tus manos, te contaré mis inquietudes, mis desvelos.

Toma, palpa mis manos frías y dame las tuyas trémulas,
aplaca esta sandez de quererla,
has que se desate en los dos el amor,
abrázame ven deseo tu compañía,
tú puedes entregarme la paz.

Ariam Diesel del libro "Antología y Poemas Llevados a la Sensibilidad del Espíritu".

Hoy Te Encontré

Hoy te encontré, estabas muy triste en un cerco de vallados,
justo aquí donde ayer hospedé en ti mis ansias de amor,
cuando te sentí intenso en el verdor del césped húmedo,
¡tú labrador de sueños y prestezas hoy estás solo!

Ven surtidor de ilusiones y frutos jugosos,
atesora el presente reanudando lo dejado,
venid a mí, ¡te espero cómo siempre!,
ven, extiende tus manos cálidas hacia mí.

Tú eres la extensión de mi cálido aliento,
ya que eres bisel frecuentado y creado por Dios,
hombre hechicero fiel mancebo de mis días,
¡estoy aquí, junto a ti nuevamente!

Busco en tu seno un raudal de sentimientos,
los de antes, los que espero, los que se acunan en ti,
ya que tú restasteis la hipocresía enmarañando la maldad,
percibo que moraré contigo en tu sabia expresión.

Ariam Diesel del libro "Antología y Poemas Llevados  a la Sensibilidad del Espíritu".

jueves, junio 22, 2017

Niebla

Niebla obscura, niebla triste, tú que encierras los pesares,
¿por qué interrumpes el día?, deja fluir la luz, te ruego que
desaparezcas, pronto vete veloz, deja que se despeje el cielo,
y por sobretodo dame con deleite afectos y albor.

Tú interrumpes la claridad llegando a ennegrecer la vida,
vete pronto por las sendas de tu terca oscuridad,
la ruta la deseo despejada, los hogares con luz natural
y esta mente inquirida la quiero despejar.

Peregrina eres de este cielo divino, no lo olvides niebla obscura, no lo olvides te lo pido, se me agota la paciencia,
¡vete pronto vagabunda, peregrina te apetezco!
El cielo diáfano ayer entregó su cariño,
y por ti se ha obscurecido,
por qué no dejas que en este momento se ilumine complacido.

Te aseguro que si te alejas, y ni una duda te quepa,
se posará en mí con premura la alegría y la belleza,
haciéndose humo mi pavor,
así muchas almas lucirán gamas de amor,
irradiando mil armonías y mil sones
de perspectivas en el amable corazón.

Ariam Diesel del libro "Antología y Poemas llevados a la Sensibilidad del Espíritu".

Noches Negras

Son muchas las horas negras
y los días de fatal ocio
las horas lerdas no acaban
se hacen frías las noches
tu cariño se ha ido sin enseñarme el olvido.

Se apodero el fantasma
en mi piel, en mi boca indómito el cielo sute-lago se obscurece,
enfriando las tórridas
y flojas noches.

Aún respiro, lo sé, y, cohabito
aquí en mi morada, deseando
tranquilas sombras
en solaz placer arropada
para que duerma nuevamente
conmigo la templanza.

El efusivo y tan particular
hombre amado ha marchado
sin manifestarse
pensarlo mío quisiera
y al no tenerlo ya
es un ultraje.

Iré asumiendo el tedio y la necedad
de perderle, para ir en analogía sacando el mal juego
impío, serenaré mi mente
ilusionando noches lechosas,
quietas, blancas.

Ahora estos ojos cansados van
en espeluznante lamento
ya es tarde que más yo quiero,
que travesura en mi mente,
¿por qué tanto daño causado?
mis sentidos no responden
eso creo, y, no noto coherencia.
Emprendo una nueva ruta 
sin el amor, ese amor perdido
la confianza se ha estriado,
ella marchó quejumbrosa 
ahora sólo ruego a Dios un
regalo de confianza.
Iré asumiendo el tedio
y la necedad de perderlo.
Pensarlo mío quisiera
y al no tenerlo ya 
es un ultraje. 

Ariam Diesel del libro "Antología y Poemas Llevados a la Sensibilidad del Espíritu".