jueves, junio 22, 2017

Niebla

Niebla obscura, niebla triste, tú que encierras los pesares,
¿por qué interrumpes el día?, deja fluir la luz, te ruego que
desaparezcas, pronto vete veloz, deja que se despeje el cielo,
y por sobretodo dame con deleite afectos y albor.

Tú interrumpes la claridad llegando a ennegrecer la vida,
vete pronto por las sendas de tu terca oscuridad,
la ruta la deseo despejada, los hogares con luz natural
y esta mente inquirida la quiero despejar.

Peregrina eres de este cielo divino, no lo olvides niebla obscura, no lo olvides te lo pido, se me agota la paciencia,
¡vete pronto vagabunda, peregrina te apetezco!
El cielo diáfano ayer entregó su cariño,
y por ti se ha obscurecido,
por qué no dejas que en este momento se ilumine complacido.

Te aseguro que si te alejas, y ni una duda te quepa,
se posará en mí con premura la alegría y la belleza,
haciéndose humo mi pavor,
así muchas almas lucirán gamas de amor,
irradiando mil armonías y mil sones
de perspectivas en el amable corazón.

Ariam Diesel del libro "Antología y Poemas llevados a la Sensibilidad del Espíritu".

Noches Negras

Son muchas las horas negras
y los días de fatal ocio
las horas lerdas no acaban
se hacen frías las noches
tu cariño se ha ido sin enseñarme el olvido.

Se apodero el fantasma
en mi piel, en mi boca indómito el cielo sute-lago se obscurece,
enfriando las tórridas
y flojas noches.

Aún respiro, lo sé, y, cohabito
aquí en mi morada, deseando
tranquilas sombras
en solaz placer arropada
para que duerma nuevamente
conmigo la templanza.

El efusivo y tan particular
hombre amado ha marchado
sin manifestarse
pensarlo mío quisiera
y al no tenerlo ya
es un ultraje.

Iré asumiendo el tedio y la necedad
de perderle, para ir en analogía sacando el mal juego
impío, serenaré mi mente
ilusionando noches lechosas,
quietas, blancas.

Ahora estos ojos cansados van
en espeluznante lamento
ya es tarde que más yo quiero,
que travesura en mi mente,
¿por qué tanto daño causado?
mis sentidos no responden
eso creo, y, no noto coherencia.
Emprendo una nueva ruta 
sin el amor, ese amor perdido
la confianza se ha estriado,
ella marchó quejumbrosa 
ahora sólo ruego a Dios un
regalo de confianza.
Iré asumiendo el tedio
y la necedad de perderlo.
Pensarlo mío quisiera
y al no tenerlo ya 
es un ultraje. 

Ariam Diesel del libro "Antología y Poemas Llevados a la Sensibilidad del Espíritu".