Son muchas las horas negras
y los días de fatal ocio
las horas lerdas no acaban
se hacen frías las noches
tu cariño se ha ido sin enseñarme el olvido.
Se apodero el fantasma
en mi piel, en mi boca indómito el cielo sute-lago se obscurece,
enfriando las tórridas
y flojas noches.
Aún respiro, lo sé, y, cohabito
aquí en mi morada, deseando
tranquilas sombras
en solaz placer arropada
para que duerma nuevamente
conmigo la templanza.
El efusivo y tan particular
hombre amado ha marchado
sin manifestarse
pensarlo mío quisiera
y al no tenerlo ya
es un ultraje.
Iré asumiendo el tedio y la necedad
de perderle, para ir en analogía sacando el mal juego
impío, serenaré mi mente
ilusionando noches lechosas,
quietas, blancas.
Ahora estos ojos cansados van
en espeluznante lamento
ya es tarde que más yo quiero,
que travesura en mi mente,
¿por qué tanto daño causado?
mis sentidos no responden
eso creo, y, no noto coherencia.
Emprendo una nueva ruta
sin el amor, ese amor perdido
la confianza se ha estriado,
ella marchó quejumbrosa
ahora sólo ruego a Dios un
regalo de confianza.
Iré asumiendo el tedio
y la necedad de perderlo.
Pensarlo mío quisiera
y al no tenerlo ya
es un ultraje.
Ariam Diesel del libro "Antología y Poemas Llevados a la Sensibilidad del Espíritu".
No hay comentarios:
Publicar un comentario